¿Cómo es realmente una estancia de inmersión en francés en casa de su profesora? La mejor manera de saberlo es vivirla, hora a hora. Esta es una jornada con Marie y Alain en Fayence, en el Var: las clases de la mañana en la terraza, la mesa provenzal, los descubrimientos de la tarde. Y esta vez, es usted quien la vive.
El desayuno en la terraza

Desde el momento de levantarse, un aroma a pan tostado envuelve la casa. Servido en la terraza cuando el tiempo lo permite, el desayuno es abundante y variado: salado, con huevos, aguacate y queso, o dulce, con mantequilla y mermeladas caseras o artesanales.
Es su primera ocasión del día para aprender sin darse cuenta, en un ambiente tranquilo y relajado, con el canto de los pájaros y las cigarras.
En la terraza ya hay una pizarra blanca instalada. A lo largo del día, Marie la va llenando de vocabulario, reglas y explicaciones. Fotografíela con su teléfono: podrá repasarlo todo más tarde, con calma.
Las clases de la mañana: tres horas a su ritmo

Llega entonces la hora de las clases: usted aprende francés con una profesora que lo adapta todo a su nivel, sus intereses, sus objetivos y sus necesidades. Las sesiones que preparan las visitas emblemáticas de la región (un viñedo, una perfumería, un molino de aceite) son especialmente valiosas: adquiere vocabulario, descubre ya la vinificación o la creación de un perfume, y comprende mucho mejor la visita guiada en francés de la tarde.
Para ello, Marie se apoya en distintos materiales, a menudo vídeos, que ofrecen una primera inmersión virtual. Es a la vez ameno, cómodo y muy eficaz para retener lo esencial. Esta manera de vincular las lecciones con el terreno es la base del método de inmersión de Azur Immersion.
Estudiar las reglas gramaticales resulta a veces menos entretenido, pero necesario. También aquí, Marie propone actividades lúdicas, situaciones prácticas y materiales atractivos. Hay que saber unir lo útil a lo agradable.
La pausa para el café o el té siempre es bienvenida para relajarse en medio de estas tres horas de clase bastante intensas. Y si aparece el cansancio, Marie propone continuar la lección más tarde ese mismo día, o al día siguiente. Está siempre atenta a su concentración y adapta el ritmo de las lecciones en consecuencia. Se agradece de verdad.
El almuerzo: practicar francés en la mesa
Después de las clases, Marie suele preparar el almuerzo sola, para que usted pueda descansar. Aproveche: la piscina, el jacuzzi, una tumbona al sol o el acogedor salón de la casa.
El almuerzo se prepara con productos frescos y locales, adaptado a sus gustos y servido a la francesa: entrante, plato principal, quesos y postre. El vino siempre se ofrece; usted decide si prefiere reservarlo para la cena, para disfrutar plenamente de la visita de la tarde.
Esta comida es una nueva ocasión para practicar francés sin la sensación de estar estudiando. Se habla de cocina local, de cultura francesa, de actualidad. Es también el momento de comparar con su país y sus tradiciones. ¡Qué riqueza, todos estos intercambios!
La tarde: visita a un viñedo de Côtes de Provence

Cada descubrimiento de la tarde es más interesante que el anterior. Hoy, rumbo a un viñedo de la denominación Côtes de Provence. ¿Pensaba que en la Provenza solo se producía vino rosado? Los vinos tintos y blancos, aunque elaborados en menor cantidad, son también de gran calidad.
La visita guiada comienza con el relato de la finca: una historia familiar, de varias generaciones, movida por el deseo de compartir su pasión y las particularidades de sus vinos. Después descubre el lugar donde se elabora el vino. Gracias al trabajo preparatorio de la mañana, comprende las explicaciones e incluso se atreve a hacer algunas preguntas al viticultor. Una verdadera satisfacción.

La visita termina con una cata de cinco vinos, siempre practicando francés, casi sin darse cuenta de lo apasionante que resulta el momento. Puede comprar una botella para llevarse a casa y prolongar el descubrimiento de los vinos de la Provenza. Marie, por su parte, elige una para acompañar la cena provenzal de la noche.
Se marcha con más confianza para conversar en francés y con más conocimientos, tanto enológicos como lingüísticos. El viñedo es, además, solo una posibilidad entre todas las actividades culturales de la estancia: la perfumería de Grasse, los pueblos encaramados, los molinos de aceite, los museos de la Costa Azul.
El taller de cocina: anchoïade y tapenade

De vuelta en Fayence, Marie le propone cocinar juntos. No hace falta tener experiencia en la cocina: aprender una receta provenzal para repetirla en casa es un placer.
En el programa: la anchoïade y la tapenade, dos especialidades provenzales. La primera es una salsa a base de anchoas; la segunda, una pasta de aceitunas verdes o negras. Un excelente ejercicio para enriquecer su léxico culinario. Una vez guardadas las preparaciones en el frigorífico, pelan y cortan juntos verduras crudas en bastoncitos, para degustar esa misma noche.
Después del taller, un momento de descanso en la piscina antes del regreso de Alain del trabajo. En cuanto llega, viene a saludarle y a preguntarle cómo ha ido el día. Le gusta bromear: según él, Marie es sin duda mucho menos exigente con usted que con él. Su don de gentes, como el de Marie, hace que usted se sienta aquí un poco como en casa.
La cena y la velada en familia

Llega la hora de la cena, y de la degustación de las verduras mojadas en la anchoïade y las tapenades verde y negra preparadas juntos. Para completar esta cena provenzal, Marie ha comprado una pissaladière en una tienda de comida, por falta de tiempo para elaborarla: una especialidad local que recuerda a una masa de pizza, cubierta de cebolla confitada y anchoas. Una delicia. El vino elegido en la finca esa misma tarde marida muy bien con la cena.
Llega después la tabla de quesos, un imprescindible de la tradición francesa. Si le gusta el vino, Alain estará encantado de hacerle descubrir otras bodegas y otras regiones, siempre en armonía con los platos.
La cena termina, pero la conversación continúa, copa en mano. Marie y Alain tienen una mente abierta: se puede hablar de todo. Eso sí, piense en irse a descansar: la jornada de mañana se anuncia igual de intensa y cautivadora, con la visita de una perfumería en Grasse en el programa.
Un día más de inmersión en la Provenza, y ya un poco más de soltura en la práctica del francés.
Ahora le toca a usted
Cada estancia se adapta a su nivel, sus deseos y sus intereses, en fórmula de semana o de fin de semana, siempre en casa de una familia francesa. Consulte el detalle de las fórmulas y tarifas y contacte con Marie para preparar su estancia: le responderá personalmente en un plazo de 24 a 48 horas.